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Ilustración de Edgar “Saner” Flores |
Año 2061
(Ficción)
M. sale del trabajo y sube al tren que lo llevará desde la zona industrial de la ciudad de Nueva Lima hacia el norte, a un barrio donde puede pagar un pequeño espacio en un edificio que habitan familias de pocos recursos. Apenas llega a su habitación, se identifica con el sistema de control policial ubicado en la entrada del edificio. Tiene que llegar antes de las 8 de la noche, de lo contrario, el sistema avisará a las autoridades que no está respetando el acuerdo programado de mantenerse en casa para evitar contagios de un virus que se vienen propagando desde hace unas décadas.
Luego de muchos meses de trabajo en una fábrica de cables donde se encarga del aseo de la planta, M. ha podido ahorrar el dinero necesario para pagar a un chamán. Espera pacientemente al día siguiente hasta las 8am, que es el horario que tiene autorizado para caminar por las calles. Baja del edificio, registra su salida en el sistema policial y se dirige al mercado principal. El chamán es Kispe, un brujo que promete tener acceso a la red antigua del internet y poder divulgar sus secretos. Él atiende las peticiones de gente con menos recursos.
A la red antigua solo pueden acceder personas que tienen un acceso especial y se pueden considerar programadores o hackers, quienes se mueven como pez en el agua en la arquitectura de la red restringida y considerada obsoleta. Son los únicos que tienen hardware compatible que es muy difícil de encontrar. El acceso para contratar a estos navegantes es muy caro, más aún, luego que se estableciera hace unos años el Internet 4.0, una red controlada por inteligencia artificial que monitorea las actividades de los usuarios. Esta entidad se encarga de reportar y cerrar el acceso de los usuario que no pasan los controles básicos de comportamiento en la gran red. El acceso a la red antigua nacida en la década de 1990 fue calificada de obsoleta, insegura y demasiado abierta.
Después de pagar, M. entra en una pequeña habitación donde se va realizar el ritual. Las paredes están cubiertas de cables, cajas de metal con leds verdes y rojos que corresponden a antiguos modelos de computadoras desconocidas. El piso tiene un acabado ocre verde muy mal cuidado. Fotografías de antepasados en una etapa agrícola cuelgan en las paredes.
Kispe, el chamán, ingresa a la habitación cubierto de una piel sintética de cabra de color verde fosforescente. Porta una máscara con motivos pre-incas hecha con una impresora 3D. Empieza a dialogar con frases ensayadas, hablando de los tres mundos que componen el universo, el mundo de arriba donde viven los dioses, el mundo de abajo donde habitan los muertos, el mundo central que conocemos que pertenece a los vivos y el nuevo mundo paralelo, el metaverso de la red de redes.
El ritual empieza y el chamán empieza a pronunciar palabras de agradecimiento a las deidades de la tierra. Luego de come una pastilla que amplificará sus capacidades de memoria mientras mira las 12 pantallas que le permiten mirar hacia la red restringida. M. sabe que esta acción puede tener consecuencias y si alguien le avisa a las autoridades, como castigo podría pasar los días encerrado en su habitación por mucho tiempo, sin posibilidad de vender o comprar objetos en el mundo real.
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