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Ad Astra, un viaje hacia el interior y las estrellas


Quiero contarles que me tocó ver en estreno Ad Astra: viaje a las estrellas. Una película que tiene componentes interesantes en la manera que proyecta las imágenes y una historia que recuerda mucho a Odisea Espacial 2001, Gravity, Misión Rescate, Interstelar y El primer hombre en la Luna, entre otras que tratan de acercar el tema de viajes espaciales a un contexto más realista: Las máquinas fallan todo el tiempo, el hombre también se cansa, el espacio es más letal de lo que nos pintan, las carga psicológica, las emociones. Se valora mucho este enfoque porque de cierto modo quita la inocencia de la confianza en la tecnología y, al igual que antiguos viajeros confiaban mucho en cruzar el mar usando un barco de madera, igual, ponemos la confianza en las cosas que hemos creado generación tras generación.

El caso es que el protagonista Roy McBride, pierde a su padre el cual lidera una misión a Neptuno, la cual llevará varios años y será sin retorno, todo con el propósito de encontrar vida más allá de la conocida. Luego se conoce que esta fracasó. Roy hará el viaje para encontrar a su padre en el borde del horizonte más lejano explorado por el hombre.

Roy, conocido por ser inperturbable en todas las misiones, es el perfecto candidato para llevarnos de paseo a un mundo futurista donde la pelea de recursos y la decadencia burocrática de de instalaciones de viajes espaciales se ve reflejada. No importa que tanta tecnologia hayamos creado para sobrevivir al espacio agreste. Las peleas por dinero, agua y minerales sacan lo más bajo de todos, haciendo posible una persecución con disparos en la Luna y cubriendo la identidad y verdadero propósito de la misión del protagonista.

Las ansias de justicia y venganza también se verán reflejadas en la película. El viaje de marte a Neptuno se ve impulsado por una intrusión en la nave por parte del protagonista, una vez más el espacio exterior y las limitaciones humanas al diseñar sus artefactos de sobrevivencia harán el reves del viaje, dejando al Roy como pasajero único y por supuesto al final sin evidencia de haber encontrado vida extraterrestre, dejando el mensaje de que solo nos tenemos a nosotros y que deberíamos mirarnos entre nuestros semejantes antes de obsesionarnos por encontrar algo afuera, como un viaje interior que Roy hace para entender sus problemas.

En fin, es una película divertida que hace mucho tributo a 2001. Recomendada para disfrutar y reflexionar un poco si vale tanto el esfuerzo de encontrar vida afuera y no atender la casa primero.

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